Los puentes son, a mi parecer, los tratamientos dentales más invasivos y con consecuencias más serias, ya que los dientes adyacentes, perfectamente sanos, se tienen que reducir (limándolos) a meros “barrotes”.

Así que si alguna vez se quiere renunciar al puente y “quedar al descubierto”, no solo le faltarán uno o más dientes (el bache que ya tenía) sino que tendrá un hueco y dos o más pequeños “pernos”, que a la larga (o a la corta) no van a sobrevivir, debido a problemas de la pulpa u otros daños que hayan sufrido.

A continuación se presenta una larga lista, no necesariamente exhaustiva, de los riesgos y efectos colaterales asociados con la colocación de puentes dentales.

1 Destrucción de grandes cantidades de estructura dental sana.

Para colocar un puente hay que sacrificar una gran cantidad de estructura sana del diente que tiene que servir como anclaje.

2 Daño a la pulpa del diente de anclaje.

Durante el limado preparatorio de los anclajes o apoyos, la pulpa (el nervio) sufre un trauma y hasta puede morir. Si el dentista no se toma suficiente tiempo (¡el tiempo es dinero!) en el proceso de preparación de los pilares del puente (se los lima demasiado rápido), el exceso de calor daña o mata la pulpa del diente que antes estaba sano (más detalles en Trepanado y obturación: ¿una opción equivocada?)

La muerte de la pulpa significa un diente muerto (hasta que la humanidad no descubra una forma de revitalizar la pulpa difunta). En mi experiencia personal, los pilares de los puentes están literalmente condenados a muerte, pero de acuerdo al dentista Graeme Munro-Hall, “cuanto más esmalte se deje intacto durante la preparación de una corona o puente, mayores son las chances de que ese diente sobreviva”.

3 Desajustes y cuestiones estructurales

Un mayor o menor espacio entre las encías y el diente artificial (el diente postizo del puente) permite que se infiltren restos de comida y bacterias. Estas se asientan en el interior del puente y causan inflamación, al igual que caries secundarias (a menos que la boca se enjuaque constantemente con soluciones antibactéricas).

Este espacio se forma al colocarse el puente (por mala confección) o puede desarrollarse gradualmente (en mi caso personal se me hizo un espacio grande en un puente colocado en el maxilar, probablemente debido a que la encía por encima del diente postizo comenzó a encogerse).

Las superficies dentales de masticación que no encajan bien conducen a un estrés estructural (mala oclusión).

4 Rajaduras, fracturas, grietas o alabeos.

El puente puede volverse inestable, dificultando la masticación.

El puente puede alabearse (torcerse), causando problemas al masticar y hablar, al igual que un dolor intenso.

Los puentes de cerámica pueden rajarse o romperse. La fractura de la porcelana (una rajadura del diente postizo) abrirá la línea de la encía provocando dolor e infección. Las fracturas y rajaduras son posibles especialmente al masticar alimentos duros (nueces, hielo, etc.). De hecho, he visto una advertencia expresa de no masticar comida dura si se tiene un puente en la boca.

Las carillas de porcelana o plástico adheridas a puentes de metal pueden desportillarse o desgastarse gradualmente, empeorando la estética del diente.

5 El bruxismo

Apretar y rechinar los dientes puede crear grandes complicaciones, incluso quebrar y rajar el puente (ver información de fondo en Inglés Bruxismo y curación del bruxismo en inglés o en portugués).

6 Otros problemas potenciales con los puentes dentales.

Se pueden dañar las encías.

Las encías pueden enfermarse, al igual que el periodonto (los tejidos que rodean y sostienen los dientes, manteniéndolos en el maxilar y la mandíbula), lo que puede llevar a la pérdida de los dientes.

Si se coloca un puente donde hay gingivitis (inflamación de las encías), la misma se exacerba y los dientes que hacen de pilares se aflojan.

7 Los puentes en el maxilar y los puentes en la mandíbula.

Hablando estrictamente de mi experiencia, los puentes en el maxilar producen problemas más rápidamente, como encías levemente retraídas, produciendo infiltraciones y caries de los pilares.

8 Consejo para quienes llevan puentes y sienten dolores.

Si se desarrolla el más leve dolor (o uno mayor, de naturaleza obstinada) debajo de un puente (por ejemplo, al beber algo dulce, etc.), corra al dentista para que se lo saquen. Todo lo demás, por ejemplo, esperar, no hace sino darle tiempo a la bacteria de que vaya penetrando al interior de su desafortunado diente atrapado bajo el puente.

Cada vez que esperé antes de hacer esto, todo lo que logré fue que el respectivo pilar infectado se pudriera por debajo del recubrimiento, haciéndome doler muchísimo hasta que no lo liberaba de su prisión (algo sobre lo que había dudado bastante porque no quería pagar un pequeña fortuna al dentista por su trabajo de unos pocos minutos).

Dicho sea de paso, en un caso me curé la consiguiente infección de la raíz con el remedio homeopático que un naturópata espiritual determinó como adecuado mediante un biotensor (un péndulo de alta tecnología).

Hay una “cláusula de seguridad” para prevenir, al menos en forma temporal, lo anterior. Mi mejor amiga sigue usando con éxito los enjuagues de orina para mantener bajo control una potencial infección por debajo de un puente en la mandìbula (la misma probablemente tiene origen en el leve encogimiento de la mandíbula en la zona del puente).

Todos los días el puente indefectiblemente se hace sentir, así que ella mantiene un poco de orina en la boca por hasta 20 minutos y todo el dolor y la molestia desaparecen en unos 10 minutos (a veces incluso traga una pequeña parte).

Muchos días no siente ninguna molestia, quizás las encías se han recuperado formando de nuevo un cierre resistente. También usa otras formas para combatir la infección, como se dice en "Remedios para la infección de raíces dentales" [en inglés o en portugués], pero es obvio que los enjuagues bucales con orina le han proporcionado el alivio más instantáneo y confiable (al igual que una verdadera curación).

(Nota: la versión Inglés y portugués se ha actualizado aún más.)

Así que, si por alguna razón desea o debe llevar un puente que parece querer desarrollar una infección, la orinoterapia (que también ha ayudado con otros serios problemas dentales, como infecciones avanzadas de raíces dentales) realmente vale la pena y como efecto adicional, beneficia a sus dientes y a su organismo de otras maneras.

Más en Orinoterapia para la curación de dientes y encías, incluyendo advertencias sobre la aplicación simultánea de antisépticos.

Ver también

la historia de un paciente al que una limpieza “profesional”, un tratamiento de conducto y un puente terminaron por destruirle dos dientes en inglés o en portugués.

Curación natural de los dientes